Columnas

La solución para el problema del espacio en la cama con mis perros

Siempre es lo mismo, y todas las noches es el mismo cuento que se repite una y otra vez, como un loop de una maldición que se repetirá durante todas las noches del año, sin importar que cada noche, antes de dormir hable muy seriamente con mis perros y les pida, les supliqué, les implore y les ruegue, que ese día me dejen un espacio considerable y no se hagan bolas en la cobija.

La mala noticia, para mí, es que esta petición les entra por un oído, y les sale por el otro, a los 5 minutos, e inmediatamente me acuesto, los perrillos esos, se desparraman y acaparan todo el espacio, las cobijas y hasta me quitan las almohadas.

Esos perritos se ven lindos, tiernos y parecería que se hacen bolita a la hora de dormir, pero no es así, y por dejarlos dormir conmigo, termino literal, con 10 cm de cama para mí y tengo que jalar una de las esquinas de la cobija para taparme con este frío; porque ellos también lo evitan, así que se acurrucan en las cobijas, me quitan las almohadas y termino en una mini orilla de la cama.

Y esta es la pura y trágica verdad, para cada mañana despertar sin haber descansado correctamente.

Lo peor de la noche, es cuando me paro al baño, porque justo en el momento en el que regreso, me doy cuenta que ya no tengo ni siquiera el micro espacio que me habían dejado, así que tengo que meterme, porque no se quitan, ni empujándolos, ni pidiéndoles de favor que me dejen un lugar.

Simplemente no se quitan.

Y termino con muchos perros encima de mí; normalmente despierto con perros recargándose o acostándose encima, sin cobijas y en una esquina.

Pero acabo de encontrar la solución perfecta, algo que me evita peleas y de forma rápida hace que mi manada me deje un lugar para mí, en la cama.

¿Cuál fue esa solución?

Nunca antes lo había pensado, pero el otro día que literal no cabía mi pie en la cama y estaba colgando, lo que hice, fue subirlo encima de uno de mis perros.

Rápidamente se despertó el perrito en cuestión, se quitó, y voilà me dejo espacio para caber en mi propia cama.

Desde entonces, cada que quiero un poco de espacio, los abrazo o les subo los pies, (después de todo, ellos hacen lo mismo), rápidamente se indignan de que no les dejo su espacio y se van a las orillas, para que cada quien duerma en su espacio.

 

 

 

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