De la calle a compañeros de búsqueda y rescate, la historia de tres perros abandonados

El próximo domingo 26 de abril celebramos el Día Internacional del Perro de Rescate, sin duda en México es una labor muy apreciada debido a los diferentes desafíos que hemos enfrentado ante desastres naturales. Por tal motivo, Pedigree Adóptame® reconoce y apoya a los grupos de binomios que, además de demostrar que los animales pueden ser más que una compañía o amigo incondicional, son mascotas rescatadas que pueden encontrar una segunda oportunidad para ayudar al hombre ante cualquier adversidad.

De acuerdo con expertos en manejo de perros de búsqueda y rescate, estos animales reúnen un sinfín de cualidades físicas que los hacen únicos para cumplir con estas tareas en los diferentes ámbitos que se requieran, por ejemplo, debajo de la tierra, en escombros provocados por un terremoto, colisiones de trenes, accidentes en el bosque o una gruta, e incluso ante secuestros.

Podríamos pensar que para cumplir tan increíbles objetivos necesitan ser de una raza en específico o haber sido criados desde cachorros para este fin; sin embargo, lo único que se toma en cuenta es su capacidad olfativa, intuición y velocidad en el momento de la ejecución, un temperamento sólido, una fuerza de voluntad única, su necedad positiva y su instinto cooperativo. Estas cualidades las tienen la mayoría de los perros y, en vez de ser aprovechadas, se convierten en causales de abandono por parte de sus dueños, quienes no comprenden esas virtudes. Hueso, Peek y Cremas, vivieron una situación similar y ahora son tres de los héroes que hoy forman parte de la Brigada de Perros de Búsqueda y Rescate de la UNAM.

• Hueso. Es un veterano del Programa, lo rescataron tras las peregrinaciones de diciembre en la Basílica de Guadalupe. Su participación fue crucial durante las búsquedas del sismo de 2017 en CDMX, sobre todo en áreas de difícil acceso. Está próximo a retirarse, mientras tanto sigue colaborando para entrenar a los más jóvenes o en eventualidades de poca exigencia física. Su capacidad olfativa y experiencia le permite identificar cadáveres y cuerpos sumergidos en agua.

• Peek. Fue rescatado de un basurero de la alcaldía Gustavo A Madero en la CDMX, es un ejemplar mestizo con alta capacidad de aprendizaje. Actualmente se encuentra en formación como rescatista y su especialidad será la búsqueda en espacios reducidos gracias a su tamaño. Le encanta jugar con su pelota y está en el proceso de aprender trucos y andar en patineta.

• Cremas. Es una mezcla de Border Collie con Pastor Australiano, él fue abandonado por una pareja por considerarlo un perro muy ansioso y destructor, llegó al Programa en el 2018. En los primeros días de su entrenamiento, se detectaron secuelas de maltrato que poco a poco fueron desapareciendo. Su carácter competitivo y obstinado lo hacen un candidato ideal para ser entrenado en este campo; a base de trabajo constante ahora está listo para certificarse en la próxima prueba que realicen.

Siendo la Ciudad de México una de las entidades con mayores riesgos a eventos sismológicos, en 1987, la Universidad Nacional Autónoma de México, a través de su Dirección General de Prevención y Protección Civil (DGPPC), creó un Programa de Manejadores de Perros de Búsqueda y Rescate que, además de fomentar la cultura por la protección de los animales, entrena a un escuadrón de canes y una unidad de especialistas listos para cualquier eventualidad donde se necesite la búsqueda inmediata de personas.

Este programa es único en México y es considerado de clase mundial: ha sido reconocido con el Premio Nacional de Protección Civil por parte de la Presidencia de la República; cuenta con la afiliación a la Internationale Rettungshunde Organisation, la máxima red mundial en temas de búsqueda y rescate urbano; y fueron acreedores al Premio Nacional de Seguridad y Emergencias de México. Además, son la columna vertebral de capacitación y asesoría para la Cruz Roja Mexicana y 15 grupos de rescate en todo el país.

Por esta razón, los animales seleccionados pasan por un arduo proceso de reclutamiento en donde analizan sus capacidades físicas y temperamentales, además del entrenamiento profesional al que son sujetos.

Para Pedigree Adóptame®, esta iniciativa de nuestra máxima casa de estudios es un programa que cree y apoya fervientemente en el mejor amigo del hombre, porque contribuye al objetivo de hacer conciencia de que los animales en situación de calle o abandono pueden ofrecer grandes beneficios a una familia o a la sociedad entera, como es el caso de estos héroes. Por tal motivo, a lo largo de su alianza con la brigada, además de alimentar al 100% a cada uno de los perros, ha contribuido en la certificación de 7 de ellos como expertos en búsqueda y rescate. Actualmente existen 30 caninos más en capacitación para responder de manera masiva a cualquier desastre natural.

Además, los perros tienen atención médica gratuita directamente del Hospital de Mascotas Banfield®, con el que se cuida de manera integral su salud física y emocional considerando el desgaste que su trabajo implica.

En México los desastres no son los únicos desafíos, el terminar con la problemática de animales en situación de calle o abandono es un gran reto en el que todos podemos contribuir con una pequeña acción; no olvidemos que esos animales pueden hacer una gran diferencia en una familia o prestar un servicio a la sociedad como lo hacen estos perros de búsqueda y rescate.

#AlimentaLoBueno, la próxima ocasión que decidas tener un animal de compañía considera la adopción para que un animal rescatado tenga una segunda oportunidad, pero si tienes una mascota, recuerda que es un compromiso a largo plazo y no la abandones, mejor dedícale tiempo para educarla y explotar todo su potencial.

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