Impacto de las mascotas en el desarrollo emocional y educativo de los niños

La convivencia con animales de compañía durante la infancia es una herramienta poderosa que trasciende el simple juego. Fomentar la empatía y la responsabilidad desde los primeros años encuentra en los perros y gatos a sus mejores aliados. Para entender a fondo cómo esta interacción moldea el carácter y las habilidades sociales, conversamos con Ximena García. Con más de 30 años de trayectoria en el sector pedagógico y como pionera en proyectos como Urban Dog, la experta desglosa el papel crucial que juegan las mascotas en la formación integral y el bienestar emocional de las nuevas generaciones.

Háblanos de ti

Soy Ximena García y soy profesional del sector educativo con más de 30 años de experiencia, dedicada a la formación integral de niños y jóvenes. Estudié la licenciatura en Educación Bilingüe en la Universidad de las Américas, y cuento con diplomados en Consultoría de Empresas Educativas por la Ibero y en Lectoescritura para Niños por Pine Manor College.

Desde 2019, soy Directora General de Kent Grupo Educativo, donde tuve la oportunidad de fundar cuatro nuevos planteles y a lo largo de mi trayectoria también he desarrollado proyectos innovadores, como el Extreme Adventure Camp en México y Texas, el Museo del Trapo y la inauguración del primer hotel y guardería para perros en la Ciudad de México, llamado Urban Dog.

Me apasiona combinar la experiencia docente con la gestión educativa y el emprendimiento, buscando siempre crear espacios de aprendizaje y proyectos que impacten positivamente en la comunidad.

Ahora, cuéntanos ¿Por qué usar animales, especialmente animales de compañía para temas sociales y de desarrollo emocional?

Usar animales, especialmente perros y gatos, es muy útil para trabajar temas sociales y emocionales porque su compañía nos hace sentir bien y seguros. Los animales ayudan a que los niños y las personas aprendan a ser más empáticos, responsables y pacientes, simplemente al cuidarlos y pasar tiempo con ellos. Además, interactuar con ellos reduce el estrés, nos hace felices y nos enseña a entender mejor nuestras emociones y las de los demás de una manera natural y divertida.

Ahora, el uso de animales en los niños debe depender de su edad:

  • De 0 a 3 años: Esta etapa es excelente para que los niños observen y experimenten con animales pequeños como peces, ya que pueden aprender a través de los colores, los movimientos y los sonidos (por ejemplo, el agua). Sin embargo, no se recomienda que tengan cachorros, gatitos, tortugas o pollitos, ya que los bebés pueden lastimarlos sin querer y, al mismo tiempo, los animales podrían morder al niño al jugar.
  • De 4 a 6 años: En esta etapa se pueden introducir animales más resistentes y tranquilos, como cobayas o cuyos. Estos animales se acostumbran al manejo y son más seguros para los niños pequeños. No se recomiendan perros grandes ni gatitos, ya que sus juegos son bruscos y aún no controlan la fuerza. Tampoco se aconsejan anfibios, aunque peces o cobayas siguen siendo una buena opción.
  • De 7 a 10 años: A esta edad ya se puede considerar tener un perrito o un gatito. Los perros ni grandes, ni chicos son adecuados, ya que requieren más cuidado y atención que los niños pequeños aún no pueden manejar, los medianos son los ideales. Es importante evitar animales que requieran cuidados muy complejos o que sean peligrosos para la familia.

¿Los perros y los gatos ayudan a mejorar nuestro desarrollo emocional-mental?

Sí, estas mascotas pueden ayudar a mejorar nuestro desarrollo emocional y mental. La interacción con ellos fomenta la empatía, la responsabilidad y el afecto, especialmente cuando los padres participan en su cuidado y enseñan a los niños a relacionarse con ellos. Además, estar cerca de los animales aporta bienestar emocional, reduce el estrés y promueve sentimientos de felicidad, contribuyendo a un desarrollo emocional y mental más equilibrado.

Además, el contacto diario con perros y gatos permite al mismo tiempo desarrollar habilidades sociales y de comunicación. Cuidar de una mascota refuerza la paciencia, la constancia y la capacidad de resolver problemas, ya que implica atender necesidades y adaptarse a situaciones imprevistas. Todo esto contribuye a fortalecer la autoestima y a generar un sentido de pertenencia y conexión afectiva con otros seres vivos.

En el caso de los niños, ¿Cómo los perros mejoran el aprendizaje y desarrollo?

En los niños, la interacción con los perros contribuye al aprendizaje y desarrollo de manera gradual, a través de experiencias vividas. El contacto con estos animales puede despertar sentimientos de empatía y fomentar la responsabilidad, especialmente cuando se realiza con la guía y supervisión de los padres. Además, cuidar de un perro, alimentarlo, observarlo y jugar con él promueve el bienestar emocional, generando felicidad, afecto y satisfacción. Estas experiencias ayudan a los niños a desarrollar valores importantes, como la empatía, la solidaridad y la conciencia sobre la importancia de cuidar a otros seres vivos.

¿En qué lugares se pueden buscar este tipo de intervenciones?

En Kent Grupo Educativo hemos implementado diversas acciones con animales dentro de nuestras instalaciones, especialmente en nuestras guarderías, donde contamos con conejos, pajaritos, peces y cuyos. Estas interacciones permiten que los niños desarrollen habilidades importantes como la empatía, el cuidado y el respeto hacia los seres vivos.

Existen distintos lugares donde se pueden buscar este tipo de intervenciones. Por un lado, en centros educativos y guarderías se pueden integrar animales pequeños en el aula para fomentar el aprendizaje socioemocional y la responsabilidad. Por otro lado, centros de terapia asistida con animales, granjas educativas y programas comunitarios y ONGs ofrecen experiencias estructuradas que promueven el bienestar, la empatía y la interacción respetuosa con los animales.

De esta manera, las intervenciones con animales no sólo enriquecen la experiencia educativa, sino que también contribuyen al desarrollo integral de los niños, fortaleciendo valores y habilidades que perduran más allá del aula.