¿Las gatas son más traviesas que los gatos?

Existe una creencia popular muy extendida que sugiere que las gatas tienen un carácter más juguetón, astuto y, en definitiva, más «travieso» que los gatos machos. Muchos dueños de felinos juran que sus hembras son las auténticas maestras de las travesuras en el hogar, desde esconder objetos hasta abrir puertas con una habilidad pasmosa. Pero, ¿esta percepción tiene una base real en el comportamiento felino, o se trata simplemente de un estereotipo alimentado por anécdotas personales? La respuesta no es un simple sí o no, sino un fascinante viaje a la biología, la socialización y la personalidad individual de cada minino. Explorar si las gatas son más traviesas requiere ir más allá del mito y observar la ciencia y la etología detrás de sus acciones.

El rol de las hormonas en el comportamiento felino

Antes de la esterilización, las hormonas juegan un papel fundamental y crean diferencias conductuales marcadas entre machos y hembras. Un gato entero (no castrado) está biológicamente programado para priorizar dos cosas: marcar su territorio (con orina de olor fuerte) y buscar hembras en celo. Su «travesura» suele estar orientada al exterior: escapadas, peleas con otros machos y rociado. En cambio, una gata entera experimenta ciclos de celo muy frecuentes y demandantes, durante los cuales puede mostrarse más vocal, inquieta y demandante de atención. Su energía puede canalizarse en intentar salir de casa o en comportamientos más intensos.

Sin embargo, la dinámica cambia radicalmente con la esterilización temprana. Al eliminar la influencia de las hormonas sexuales, las diferencias de comportamiento entre sexos se atenúan enormemente. Un gato castrado y una gata esterilizada, criados en el mismo entorno, tendrán perfiles de energía y personalidad mucho más similares. Esto nos lleva a un punto crucial: después de la cirugía, la supuesta travesura ya no depende tanto del sexo, sino de otros factores.

Personalidad individual: el factor más importante

Cualquier veterinario o etólogo felino te lo confirmará: la personalidad individual es un predictor mucho más fuerte del comportamiento que el sexo. Al igual que en las personas, cada gato tiene su propio temperamento, moldeado por una combinación de genética y, sobre todo, por sus experiencias vitales tempranas.

  • Socialización: Un gatito, sea macho o hembra, que fue manejado con frecuencia, expuesto a distintos estímulos (sonidos, personas, otras mascotas) y que jugó mucho con sus hermanos entre la segunda y la séptima semana de vida, tendrá muchas más probabilidades de ser un adulto confiado, curioso y juguetón.
  • Estimulación ambiental: Un gato aburrido es un gato «travieso». Los comportamientos que nosotros etiquetamos como travesuras—tirar cosas de la mesa, rascar los muebles, abrir cajones—son a menudo solo formas de canalizar su instinto natural de caza, exploración y juego. Una gata que vive en un ambiente enriquecido con rascadores altos, juguetes interactivos, sesiones de juego diarias y ventanas para observar el mundo, tendrá menos necesidad de crear su propia diversión de manera destructiva.
  • Inteligencia y curiosidad: Algunos felinos, independientemente de su sexo, son simplemente más inteligentes y curiosos por naturaleza. Estos individuos aprenden rápido a abrir puertas, a entender cómo funcionan los cerrojos o a descubrir dónde guardas sus golosinas. Esta astucia suele interpretarse como «más travesura».

Entonces, ¿las gatas son más traviesas? Un veredicto

La idea de que las gatas son más traviesas que los gatos carece de un respaldo científico sólido. Lo que sí puede ocurrir es que, en algunos hogares, las hembras esterilizadas muestren un nivel de energía sostenido similar al de su etapa de cachorra, mientras que algunos machos castrados pueden volverse más tranquilos y dormilones con la edad. Esto puede crear la ilusión de que ella es «la traviesa de la casa». Además, culturalmente, tendemos a atribuir cierta astucia y elegancia maquiavélica a las hembras, lo que colorea nuestra interpretación de sus actos.

Al final, preguntarse si las gatas son más traviesas es casi como preguntar si las personas rubias son más divertidas que las morenas. La verdadera clave para entender a tu felino, sea macho o hembra, está en observarlo como un individuo único. Proporcionarle un ambiente que satisfaga sus instintos naturales, jugar con él a diario y entender que lo que llamamos «travesura» es casi siempre comunicación o expresión de una necesidad no cubierta, te dará una visión mucho más rica y precisa que cualquier generalización basada en su sexo.