Perros y adultos mayores una buena combinación

Una amistad que no conoce de edades

Ahora que los hijos se han ido de casa, que ya no trabajamos todo el día y que tenemos más tiempo para nosotros, ¡es el momento ideal para tener una mascota en casa!

Y es que el cariño y la fidelidad que nos proporcionan estos pequeños amigos de cuatro patas no es algo a lo que debamos renunciar conforme nos hacemos mayores, sino todo lo contrario: esta amistad no entiende de edad.

Compartir la vida con un animal cuando nos hacemos mayores es mucho más que pasar los días juntos: también contribuye a mejorar nuestra salud y bienestar tanto a nivel físico como emocional, además de dar a ese nuevo compañero un hogar feliz donde vivir.

  • Son el mejor medicamento para la tristeza y la depresión: los animales no juzgan, ni por aspecto, ni por edad, simplemente nos dan cariño. Está demostrado que convivir con una mascota reduce la sensación de tristeza y aporta mayor seguridad emocional. Volver a sentirse “útiles” al cuidar de un animal es un gran aliciente para las personas mayores, ya que muchas veces se sienten apartadas y poco necesarias. Una mascota requiere atención y cuidados, pero, en este caso, un mayor que cuida un animal cuida también de sí mismo. ¿Puede haber mejor medicina?
  • Salud de hierro: todos los animals lovers saben que el que tiene una mascota sonríe más y esto hace que disminuya nuestra presión sanguínea y liberemos más endorfinas, reduciendo nuestros niveles de estrés y aumentando nuestro estado de felicidad. Además, los paseos diarios nos ayudan a mantener una actividad física moderada y a mejorar así el funcionamiento cardiovascular y la salud articular a la vez que ayudan a nuestra mascota a no ser sedentarios y a mantenerse en forma. Los juegos, las carreras por el parque, los baños y todo lo que requiere su cuidado nos obligan a estar activos, lo que es un beneficio en sí mismo.
  • Adiós soledad: con una mascota en casa, sabemos que siempre alguien nos está esperando y que estar solos ya no es una opción para nosotros. Además, para ellos la soledad también se termina, ya sea porque pasamos más tiempo en casa o porque ahora podemos hacer más planes junto a ellos. ¡La diversión y la compañía están siempre garantizadas!
  • Más amigos: las mascotas son agentes socializadores por excelencia, la excusa perfecta para hablar con un desconocido en la calle que pasea con la suya y nos gusta el collar que lleva o preguntarle a nuestro vecino a qué veterinario la lleva. Estos son solo algunos ejemplos de cómo podemos expandir nuestro círculo con el solo hecho de tener un animal. Su presencia nos ayuda a tener conversaciones que hasta ahora no habíamos tenido y nos ayuda a ser más extrovertidos y a interactuar con otras personas. El animal estará feliz, además, de tener un nuevo amigo humano al que hacerle sus gracias y lo ayudará a salir así de la monotonía que puede causarle estar todo el día en casa.

Una segunda vida, la adopción

Si finalmente nos decidimos y queremos incorporar a una mascota a la casa, adoptar es siempre la mejor idea. Y es que, al adoptar, ganamos todos: el animal tendrá un nuevo hogar y podrá disfrutar de su segunda oportunidad y su nueva familia, de todos los beneficios que aporta compartir la vida con una mascota. Es importante, a su vez, que la decisión de incorporar un nuevo miembro sea consensuada y meditada por toda la familia, ya que, una vez tomada, tendremos un compañero fiel del que cuidar y que aportará alegría e innumerables cosas buenas al hogar.

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