Por qué nuestras mascotas se asustan con la pirotecnia

Por M.V.Z. Miguel Ángel López
Los fuegos artificiales son muy divertidos para los seres humanos, pero cuando es época de fiestas, casi la mitad del número total de mascotas sufre de mucho estrés.

Algunos perros y gatos se sobresaltan con ruidos fuertes y no comunes ya que tienen un sentido auditivo más fino y agudo que el del ser humano y esto los hace más sensibles a los sonidos. Los gatos tienen aún mejor oído y pueden percibir mayores frecuencias que los perros.

Al escuchar el ruido de los fuegos artificiales, algunas mascotas tratan de huir o escapar y lamentablemente terminan atropelladas o extraviadas. Si están solas en casa, hasta pueden llegar a lastimarse al romper artículos del hogar.

A diferencia de los seres hunos, los animales no tienen la capacidad de racionalizar su ansiedad, por lo que sufren una forma intensa de terror y como consecuencia presentan taquicardia, temblores, falta de aire, náuseas, aturdimiento, pérdida de control de sus movimientos, estrés y miedo a morir. Algunas mascotas demuestran su miedo ladrando o gruñendo, sus reacciones pueden ser diferentes sin importar la raza, edad o sexo.

El ruido emitido por los fuegos artificiales no es lo único que les causa miedo; los truenos de las tormentas o el ruido intenso del tráfico les produce estrés. El estrés se identifica cuando tratan de huir, se esconden y buscan refugio, empiezan a temblar, ponen su cola entre las patas, escarban o rascan, o hacen movimientos sin control.

No se conocen bien las razones por las cuales algunos perros sí sufren con estos ruidos y otros no, pero la mayoría de las teorías apuntan a la agudeza de sus sentidos. Otro motivo puede ser por la falta de costumbre a este tipo de ruidos o a la sobreprotección por parte del dueño hacia su mascota. Si nuestro animal percibe que su dueño está tranquilo, él también lo estará.

Algunos dueños acostumbran a sus mascotas a escuchar ruidos fuertes desde que tienen entre tres semanas y tres meses de edad para que no sufran de esta experiencia traumática que puede causar hipersensibilidad en el oído y hasta dañarlo de forma irreversible.

Hay que recordar que el miedo es normal y que se pueden tomar precauciones para que no se convierta en una fobia que, en casos extremos, puede conducir hasta a un paro cardiaco.

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