Mejorar la calidad de vida de un perro con displasia de cadera

• Uno de los padecimientos más comunes en perros de tallas grandes es la displasia de cadera; cómo identificar síntomas.

• Los condroprotectores son sustancias que intentan evitar el deterioro articular y reducir el dolor de nuestros perros.

Sería fantástico que nuestros perros solamente nos dieran momentos gratos, de diversión y cariño. Pero, como cualquier ser vivo, necesita cuidados, atención y conocimiento de cuáles pueden ser los padecimientos más comunes en cada raza para que podamos darles una mejor calidad de vida, desde cachorros hasta adultos mayores.

Los perros de talla grande y gigante tienden a presentar una patología articular conocida como displasia de cadera, que es una alteración en la articulación de la cadera debido a una incongruencia entre la pelvis y la cabeza del fémur[1]. Lo que ocasiona estrés, inflamación, debilidad.

Este padecimiento canino se ha comprobado que puede ser provocado por componentes genéticos. Hay estudios veterinarios que relacionan la aparición de los síntomas con una baja en la producción de colágeno, que puede ser derivada de un crecimiento acelerado y desigual, de obesidad, excesivo ejercicio o de alto impacto o lesiones traumáticas.

¿Cuáles son los síntomas?
La displasia canina suele ser asintomática. Una de las mejores maneras de saber que algo no está bien con nuestros animales de compañía es el cambio en su comportamiento. Cuando un perro experimenta dolor generalmente se comporta distinto (agresivo o demasiado pasivo).

Si vemos que camina con dificultad, la cojera es evidente, caminan “como conejos”, el tono muscular de las patas traseras disminuye, se sugiere una evaluación veterinaria que implicará una evaluación a través de una placa preventiva.

El médico sugerirá un estudio de líquido sinovial o Resonancia Nuclear Magnética.

¿Hay tratamiento?
Si bien es un padecimiento degenerativo, existen mecanismos que pueden evitar que el desgaste de las articulaciones se acelere, además de disminuir el proceso inflamatorio que suele ser doloroso e incapacitante. Estas sustancias son condroprotectores.

Los protectores de cartílago más comunes son a base de glucosamina y condrontín sulfato. Siendo la glucosamina clave en la producción del colágeno, se sugiere la adición de esta proteína asimilable por el cuerpo animal e hidrolizada con el fin de que se maximice la absorción intestinal.

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