Perros

Miedos y fobias que experimentan los perros y cómo combatirlos

Los perros son seres sensibles que, al igual que los humanos, pueden sufrir una gran cantidad de miedos y fobias que podrían acarrear consecuencias graves si no se detectan y atienden a tiempo. Entre las causas más comunes de estos miedos están los ruidos, las experiencias negativas vividas en el pasado, la falta de socialización temprana, entre otros factores que estaremos descubriendo a lo largo de este apartado. Por lo que, como dueños, debemos aprender a identificarlos y estar atentos a sus reacciones, para ayudarlos a superar tales experiencias.

Nuestras mascotas pueden manifestar sus temores a través de diferentes señales, ya sea al temblar, acobardarse, babear, tener un comportamiento destructivo, ladrar y, en algunos casos, llegar a ser agresivos. Sin embargo, es importante saber distinguir cuando se trata de una sensación de miedo o cuando se genera una fobia, ya que existen diferencias entre ambos conceptos.

Miedos y fobias en los perros

El miedo en un perro es una emoción básica que se manifiesta como una respuesta por instinto de supervivencia ante situaciones de riesgo y peligro. En cuanto a las fobias, estas hacen referencia a las reacciones de miedo excesivo que se presentan en circunstancias que no suponen un peligro real y que pueden ser producidas por diversos factores, entre ellos, la falta de socialización en la etapa temprana de vida, desordenes genéticos o haber pasado por una experiencia negativa que lo afectó emocionalmente.

4 miedos más habituales en los perros y cómo solucionarlos

Ahora que ya tienes claro la diferencia que existe entre el miedo y la fobia, veamos 4 de los principales casos en los que un perro puede experimentar miedos o desarrollar fobias.

1. Miedo a ir al veterinario

La exposición de un perro al ir al veterinario por primera vez usualmente implica olores extraños, ser manipulado e inspeccionado por nuevas personas, restringido y vacunado. Por lo cual, no es de extrañar que muchos caninos lleguen a experimentar miedo a la hora de acudir al veterinario. Esto ocurre sobre todo luego de haber recibido alguna vacuna o inspección de oídos que le haya molestado, asociándolo con una experiencia negativa que no quiera repetir.

Así que, para reducir estos temores, puedes probar llevando a tu perro al veterinario unas cuantas veces sin que impliquen ningún tipo de examen, sólo para que se familiarice con la consulta. Al hacer esto, lo ayudarás a sentirse más relajado la próxima vez que le toque ir por algún estudio de rutina. Puedes reforzar estos estímulos con abrazos, masajes, caricias y premios cuando notes que tu perro está tranquilo en el veterinario, ya que esto contribuye a que lo asocie con una experiencia positiva.

2. Miedo a la soledad

La ansiedad por separación es otro miedo bastante común que se manifiesta en los perros y consiste en un tipo de estrés que suele venir acompañado de fuertes ladridos y un comportamiento destructivo e incluso violento. Cuando el perro se queda solo en casa durante un tiempo prolongado, comienza a desesperarse y, según expertos, pueden experimentar una sensación de abandono, al creer que su amo no regresará nunca a casa. Razón por la cual, desarrollan comportamientos inadecuados.

Si tu mascota tiene este tipo de conducta, una de las cosas que puedes poner en práctica para tratar de lidiar con este problema es trabajar en insensibilizar a tu perro respecto a tus idas y vueltas al hogar. Para ello tendrás que ignorarlo parcialmente en los momentos previos a tu salida, pues llenarlo de mimos y atenciones antes de marcharte puede ser contraproducente, ya que le estarías dando un estímulo de lo que él está temiendo perder, lo que terminaría empeorando la situación.

Por ello, lo mejor es aprovechar aquellos días libres en que no tienes que ir a ninguna parte y llevar a cabo toda la rutina previa que realizas al salir de casa, como agarrar las llaves, la mochila, encender o apagar las luces y simular que te vas de casa, regresando inmediatamente. De esta forma romperás la asociación que tu perro tiene entre ese simulacro y el hecho de que realmente te vayas de casa durante horas. Esto lo puedes repetir varias veces, hasta que tu mascota comprenda que tu salida del hogar no es algo malo.

Otra táctica que puedes implementar para crear un estado de seguridad en el espacio en el que habita tu perro cuando se queda solo es darle premios a través de un dispensador automático con cámara, el cual además de darle golosinas a tu mascota, te permite monitorear lo que está haciendo y comunicarte con él a través de un dispositivo inteligente. No obstante, independientemente de cuál sea tu caso, este tipo de fobias requiere de la ayuda de profesionales.

3. Miedo a las escaleras

El miedo a subir o bajar escaleras es algo que sucede con frecuencia en los perros, aunque puede que, como dueños no nos percatemos de esto hasta que a la mascota le toque ponerse en frente de una escalera. Este tipo de miedo por lo general aparece por la falta de exposición a los escalones cuando son cachorros, que es la etapa en la que comienzan a explorar y asociar las acciones como subir y bajar como un juego.  

La mayoría de los perros que manifiestan este miedo, pueden llegar a superarlo si convierten el subir y bajar escalones en una actividad divertida, aunque existen otros casos en los que las mascotas primero necesitan aprender a caminar por las escaleras, paso a paso, ya que de pequeños no tuvieron la oportunidad de pasar por una. Cabe mencionar que este proceso requiere de mucho entrenamiento, motivación positiva y, sobre todo, mucha paciencia. Por lo que se recomienda que fomentes su buena conducta premiando a tu mascota con alguna golosina tras haberlo intentado.

4. Miedo a los ruidos

Sonidos fuertes como el de los fuegos artificiales, las tormentas e incluso el ruido que producen los electrodomésticos, suelen ser los causantes más comunes que generan miedo en los canes, ya que en la mayoría de casos desconocen el origen de donde provienen tales ruidos. El grado de estos temores puede variar de un perro a otro, algunos pueden mostrar un miedo leve, mientras que otros perros pueden manifestar signos físicos como agachar las orejas, temblar ligeramente, mantener los ojos muy abiertos, meter la cola entre las piernas o refugiarse bajo la cama; e incluso en casos más graves pueden tener conductas destructivas o llegar a perder el control de sus intestinos y vejiga. Cuando este tipo de señales se ponen en manifiesto es porque se ha desarrollado una fobia en el animal, ya sea astrafobia o cualquier otra similar, causando un miedo incalculable que podría afectarlo emocionalmente, creando traumas.

Uno de los objetos más temidos por nuestros amigos peludos es la aspiradora, debido al fuerte ruido que genera y lo intimidante que resultan por su forma y tamaño. Para remediar o minimizar este temor muchas veces basta con alejar el aparato de su vista o apagarlo, pero en otras ocasiones esto no es posible, por lo que tendrás que darle una exposición gradual, de forma que el can vaya entendiendo que no corre peligro alguno. Durante todo este proceso, asegúrate de jugar con él y premiarlo por su progreso, no olvides que para él es una etapa difícil de superar.

Los perros que llegan a desarrollar una fobia severa a los ruidos fuertes puede que necesiten medicación contra la ansiedad. Así que, si notas que tu mascota está padeciendo de episodios de fobia prolongados deberás consultarlo con tu veterinario para que atienda su caso.

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Yesica Flores